Frases celebres Epicuro I

De este modo, Epicuro enseño la teoría atomista no como una verdad a ser proclamada por si misma, sino como un antídoto para la superstición; los hombres estaban obsesionados por el miedo a los dioses y a los demonios, aterrados por la muerte y los tormentos del otro mundo, y, por tanto, no eran felices; las doctrinas mecanicistas del atomismo, que negaba a los dioses cualquier control de la naturaleza o de los intereses de los asuntos humanos y que trataban al alma como a un concurso de átomos que se disolvía con la muerte, eran primariamente un antídoto contra esos terrores. Pero un atomista puramente mecanicista podría sugerir que el hombre era una mera máquina; la teoría de la desviación atómica voluntaria era un antídoto contra este peligro, justificable solamente en cuanto que exigido por la ética, pero era una mera excrescencia sobre la teoría atómica; "sería mejor seguir los mitos sobre los dioses que convertirse en esclavo del destino de los filósofos naturales".
Las opiniones morales de Epicuro han sido mal comprendidas y tergiversadas en gran medida. La base teórica es que sólo el placer es bueno y siempre bueno. Éste consiste en la expulsión del dolor y cuando el dolor ha terminado, el placer sólo puede ser variado, pero no aumentado. El placer es o bien corpóreo, siendo la salud perfecta su forma más elevada, o bien mental, cuando se trata de la liberación del miedo y de la ansiedad. Pero aunque todo placer es bueno en sí mismo algunos placeres traen consigo el dolor como una consecuencia inevitable; por tanto no todo placer deber ser elegido. Así pues, la sabiduría es de la mayor importancia, puesto que es por ella por la que somos capaces de hacer la mejor elección de placeres. Epicuro introduce así la noción del cálculo hedonista.
frases célebres de Epicuro
¿Quieres ser rico? Pues no te afanes en aumentar tus bienes, sino en disminuir tu codicia.

Debemos buscar a alguien con quien comer y beber antes de buscar algo que comer y beber, pues comer solo es llevar la vida de un león o un lobo.

La muerte es una quimera: porque mientras yo existo, no existe la muerte; y cuando existe la muerte, ya no existo yo.

El hombre que no se contenta con poco, no se contenta con nada.

No ha de ser dichoso el joven, sino el viejo que ha vivido una hermosa vida.

El que no considera lo que tiene como la riqueza más grande, es desdichado, aunque sea dueño del mundo.

La necesidad es un mal, no hay necesidad de vivir bajo el imperio de la necesidad.

Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos.

Una conducta desordenada se parece a un torrente invernal de corta duración.


Frases celebres Epicuro






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